Uno de mis grandes cambios: la dieta *

 

 Uno de los cambios más sustanciales que he llevado acabo en los últimos años ha sido el cambio en mi dieta, y entendamos esta palabra como la define la RAE en su segundo punto:

“2. f. Conjunto de sustancias que regularmente se ingieren como alimento.”

 Es decir, el tipo de alimentación que llevas, nada de pasar hambre y sufrir, como ya lo hice durante la mayor parte de mi vida, no voy a seguir engañándome, he tenido sobrepeso prácticamente siempre, y en algunas ocasiones, un sobrepeso muy grande.

 La verdad que cuando aplicas una dieta, en la que no pasas hambre, comes prácticamente de todo, te sientes mejor que nunca, más fuerte, con más energía, y además ves reducir tu talla de ropa de la XXL-XL a la M-L poco más se pude pedir.

 ¿Cómo se llama este pequeño gran “milagro”? pues LOW CARB HIGH FAT, bajo en hidratos y alto en grasas, por supuesto saludables. No pretendo hablar mucho en este post, ya que os voy a enlazar un video, que en un tono distendido, puede hacerte cambiar la forma en la que ves la industria de la alimentación, y una de sus grandes mentiras, “La grasa engorda”, ya que el verdadero enemigo de nuestros cuerpos es el azúcar.

 Y para que no quepa ninguna duda, mis afirmaciones las baso en mi experiencia real al cambiar mis hábitos de consumo alimenticio, por supuesto que tiene una base científica, tampoco hago las cosas a lo loco, pero rompe muchos conceptos que todos teníamos preestablecidos de como debíamos alimentarnos, y al final resultan ser, cuando menos, dudosos, o cercanos a la falsedad.

 

 

 Un poco más adelante ya os iré comentando en que se basa el LCHF, dónde encontrar información, los datos numéricos de mi cuerpo y lo mucho que lo recomiendo. La salud no es importe, es quizá lo más importe, sin ella, todo lo demás puede perder valor. 😉

Volver a ser un niño

 Hace un tiempo, un par de meses, compramos un par de cuerdas para saltar, unas combas, con la finalidad de hacer más ejercicio en casa. Lo de la comba es un recurso bueno, bonito, barato y muy recomendable si realizas calistenia. Como no sabía la medida correcta para cortarla, la tenía medio abandonada en la habitación, hasta hace 2 días, que busque cual era  y la forma de ajustarla.

 Dicho y hecho, lista para ser probada. Me maqueo para la ocasión y me pongo manos a la obra.  😀  No recordaba que una cosa tan simple fuera tan complicada, pero a la vez divertida, y que te hiciera sentir tan vivo. La capacidad de descordinación que somos capaces de adquirir es espectacular, me sentía torpe, un poco zote, para que negarlo. Cuando te dispones a dar los primeros saltos estás lleno de confianza pensando que esto está chupado, que no tardarás nada en saltar sin parar, pues ya os digo que la respuesta es un NO rotundo, y entonces piensas lo fácil que eran cosas así cuando eras un niño.

 Cuando eres niño, estás cosas, evidentemente, no las valoras, la capacidad de realizar casi cualquier tarea, sin miedo a caer, al ridículo, como mucho algunas risas de tus amigos, de los cuales te reirás tú luego, cuando se pongan manos a la obra. Todo disfrute, gozo, regocijo. Ser un niño.

 Al finalizar mi “sesión” de salto, con un increíble record de ¡10 saltos! 😛  después de unos diez minutos intentándolo sin descanso, me sentí genial, yo mismo me tronchaba pensando en el buen rato que había pasado. Al fin y cabo, me sentía como un niño cuando juega, una sensación maravillosa, cautivadora.

 Así que hay que jugar más, sin miedo al ridículo que tenemos, demasiadas veces, los adultos. Pocas cosas pueden ser tan ridículas como ese miedo escénico a no realizar alguna actividad bien a la primera, cuando lo normal y habitual, es forjar el camino al éxito, en cualquier materia, con continuos tropezones, de los cuales aprenderemos para convertirnos en unos maestros .

 Nada mejor que está canción del año 1988, compuesta por el gran Enrique Urquijo, para comprender lo importante que es “Volver a ser un niño”. Escucharla y disfrutarla, vale la pena.

                      

P.D.- No olvidar darle a las caritas sonrientes, y se te ha gustado comparte, que amar es compartir   😉

Cada día una frase – Craig Sager

 Craig Sager, reportero deportivo para TNT, muy conocido y reconocido en la NBA, por sus entrevistas a pie de pista, con esos trajes y esas corbatas tan coloridas. Falleció en diciembre de 2016, dejando un legado de como enfrentarse a una enfermedad terrible, una leucemia aguda.⠀
 Su lección de vida para todos en sus últimos días están perfectamente plasmada en la frase de hoy.⠀Hay que vivir la vida como si fuera el último día, aprovecha todo lo que puedas sin frenos, amando lo que más quieres y deseas.

El tiempo que nos queda

 El tiempo es una de las grandes incógnitas de la vida, es limitado, y no sabemos cuando se va a acabar, su final está ahí, acechando, ese señor con la guadaña, y no suele avisar. A su vez esa incertidumbre hace que este paso tenga esa gracia del saber vivir y disfrutar, si conociéramos la fecha del final nos pasaríamos media vida pensando en ello, y sería horrible.

 Pero ¿cuanto queremos vivir? Mi respuesta a esa pregunta es muy fácil, lo máximo posible, y mi reto es sobrepasar la centena sin grandes problemas. Me gusta vivir, disfrutar, aunque hay momentos malos, hace que se saboreen mejor los buenos.

 Realmente no es que quiera vivir hasta después de los 100, es que estoy convencido de ello y trabajo para convertirlo en una realidad. He llegado a un número de velas sopladas, 45, en las que mucha gente empieza a pensar en lo poco que le queda, y siempre digo “Todavía no he llegado ni a la mitad de mi vida” “Me queda mucho por delante“. Y las pronuncio con sentido, no como palabras huecas que se lleva el viento.

 Me encuentro bien, mucho mejor que en los últimos 15 años, pero mi trabajo (y el de mi santa) me ha costado. No todo es gratis, hay que realizar algunos “sacrificios” para poder perdurar y poder extraer todo ese potencial que tenemos guardado todos.

 Este artículo, que te recomiendo que leas, de la revista Papel, suplemento diario de El Mundo, me puso un poco más en la pista, y sobretodo la frase “Si hoy tienes 40 años, tienes un 50% de posibilidades de llegar a los 95 años”  ¡ Pues vamos a por más de ese 50% !

 Pero por encima de todo, disfruta, ríe, se feliz y deja de perder el tiempo, en cosas, acciones que no te proporcionan nada, que no te llenan. Aléjate de lo tóxico. Hazte un poco más egoísta, ya que al final todo se acaba, y en ese momento ya será tarde para arrepentirse.

 No percibas esto como otra arenga de buenrollismo, yo tomé esa decisión hace ya 5 años, y cambié por completo mi vida para poder disfrutar más del tiempo, y sobretodo, para poder decidir que hacer con él, entre otras cosas, alargarlo.

Cada día una frase – Proverbio árabe

 Hace tiempo que deje de poner excusas a todo lo que no hago. Es tiempo perdido, cuando quieres realmente hacer algo, lo haces y no hay nada más que decir. Así que adelante, aparca las excusas y lánzate a por todo lo que quieres realmente. Sin pretextos absurdos que te lleven por el mal camino, sin justificaciones vagas que te autodestruyen, sin evasivas.

Celebración inesperada

 La vida, caprichosa siempre ella, no deja de sorprender, sobretodo si dejas fluir las cosas y haces lo posible para que prosiga su curso, dejándote llevar en el momento adecuado, y entonces, aparecen situaciones extrañas, no previstas, encantadoras y embriagadoras, todo para transportarte a una celebración totalmente inesperada.

 Una sorpresa siempre es bienvenida, más aun cuando te la dan en persona, una persona a la que hacía ya por lo menos siete años que no veía, la edad de su segundo hijo al cual todavía no conozco.

 Esta semana he tenido el placer de cumplir años, 45 son los que sumo y con las ganas de seguir haciéndolo por muchísimo tiempo. El tiempo pasa, a veces, casi sin darte cuenta, cambias de trabajo, de ciudad, una vez, dos, tres… pero hay amigos que no se olvidan por mucho tiempo que pase, como si fuera ayer cuando te tomabas la última copa con él, y eso es fantástico.

 El día en cuestión transcurría tranquilo, no teníamos grandes planes, más allá de disfrutar tranquilamente del día, con la única salvedad que en casa el que cumple años es el que, más o menos, manda en lo que será la celebración, y yo tenía ganas de estar en casita muy a lo mío.

 Llamadas, mensajes de todo tipo y por cualquier medio, muchas gracias majos, y la llamada de JL que estaba en el coche, como la inmensa mayoría de sus llamadas, pero esta vez con un destino a escasos kilómetros. Hablamos una vez al año, quizá dos, y una es en mi cumpleaños, la otra, si sucede, en el suyo, pero no soy mucho de llamar, la verdad sea dicha. Todo esto desde el 2010, más o menos, que fue el año que empecé con el carrusel imparable que me llevó a cambiar de vida.

 El hombre tenía que hacer una visita de trabajo, y quedamos en volver a hablar una vez que finalizaba su  reunión laboral. Seguí con mi rutina, paseando a los perros, ducha, visita a la cocina para preparar el ágape cumpleañero   😉 Y en mitad de la preparación la llamada, por supuesto invitado a comer en ese mismo instante.

 El reencuentro nos llevó varias horas, un par de copas de vino, otras tantas de champagne, y caja de bombones, y una gran puesta al día de ambos, ya que nos gusta hablar bastante  😀

 Este año no ha habido ni tarta, ni velas, que me chifla soplar, pero si una visita muy grata. Siempre está bien saber que, con la gente que has compartido muchos y grandes momentos en tu vida, siguen ahí, a pesar de no estar en contacto diario o de hablar una vez al año.

 La amistad es así, en cierto modo, casi ciega como el amor, e impermeable al tiempo.

Cuando la nieve crece

 Hoy vuelve a nevar, nada extraño, si vives en un población a 1.100 metros de altura a las faldas del Pirineo, pero para una persona nacida y criada en la isla de la calma, esto adquiere siempre un punto mágico, la nieve tiene algo difícilmente explicable cuando no siempre has vivido con ella.

 La nieve me fascina, disfruto cuando nieva, el silencio que se genera, la calma que me trasmite, me serena y me traslada a un mundo mejor. Un mundo dónde eres capaz de escucharte, de disfrutar de un paseo  en gran compañía mientras juguetean los perros, y ves caer los copos, esperando que no se detengan.

 Pero como decía, a la vez, la nieve es un elemento extraño, no pude ver nevar mucho de pequeño, en Mallorca suele nevar en la Serra de Tramuntana, pero en la ciudad de Palma, sólo recuerdo haber visto nevar, y cuajar esa nieve, dos veces en los 35 años que viví allí. La primera de esas dos veces, estaba en el colegio,  tendría alrededor de 11 años, y fue todo un acontecimiento, que no duró más de 30 minutos  😛 . En la siguiente, ya casi peinaba canas, y se pudo disfrutar un poco más, al ser de noche hasta pude darme un buen paseo entre almendros con el perro.

 Pero a los 11 años no fue la primera vez que vi nevar, fueron un par de años antes, embarcados en un viaje familiar a la NIEVE, es decir a esquiar. Para mi ese viaje es como una odisea, o así lo recuerda mi mente, ya que fuimos en barco hasta Barcelona y de allí a Baqueira Beret, y el tiempo, que ahora es capaz de pasar fugazmente, cuando eres un pipiolo transcurre siempre en cámara lenta, y los momentos que recuerdas te parecen eternos.

 La nieve, ese manto blanco que es capaz de cubrirlo todo…….Pero, ¿y si la nieve crece como la hierba? Al fin y al cabo, está ahí, en el suelo, como las plantas. Pues esa era mi idea de la nieve, que simplemente crecía, como nunca había visto nevar, mi cerebro de niño lo había colocado al nivel de las plantas, pero en invierno. 😀

 La cosa sucedió así, o por lo menos, así me lo contaba mi madre, descojonándose de mi, por supuesto. Uno de los días se puso a nevar bien,  copos grandes y más de un palmo de espesor acumulado durante la noche, me desperté, corrí la cortina, vi aquella maravillosa imagen, y solté con la alegría que sólo tienen  los niños:

” ¡ MAMÁ LA NIEVE CAE ! ¡ LA NIEVE NO CRECE ! “

Todavía puedo escuchar las risas.

P.D.- No puedo despedir este post sin contar algo que no esperaba, mientras había preparado mentalmente lo que ha sido este post, ya que llevaba un tiempo dándole vueltas, de hecho el título se me ocurrió paseando una noche de nieve a los perretes, me hacía gracia la anécdota.

 Pero una vez me he puesto a preparar las imágenes y me he sentado al teclado, me ha embargado un mezcla de tristeza y alegría. Mi madre falleció ya haces unos cuantos años, y fue una de las grandes causantes que a mi me entusiasme la nieve. Así que, se lo dedico a ella. Un beso allí dónde estés.