Volver a ser un niño

 Hace un tiempo, un par de meses, compramos un par de cuerdas para saltar, unas combas, con la finalidad de hacer más ejercicio en casa. Lo de la comba es un recurso bueno, bonito, barato y muy recomendable si realizas calistenia. Como no sabía la medida correcta para cortarla, la tenía medio abandonada en la habitación, hasta hace 2 días, que busque cual era  y la forma de ajustarla.

 Dicho y hecho, lista para ser probada. Me maqueo para la ocasión y me pongo manos a la obra.  😀  No recordaba que una cosa tan simple fuera tan complicada, pero a la vez divertida, y que te hiciera sentir tan vivo. La capacidad de descordinación que somos capaces de adquirir es espectacular, me sentía torpe, un poco zote, para que negarlo. Cuando te dispones a dar los primeros saltos estás lleno de confianza pensando que esto está chupado, que no tardarás nada en saltar sin parar, pues ya os digo que la respuesta es un NO rotundo, y entonces piensas lo fácil que eran cosas así cuando eras un niño.

 Cuando eres niño, estás cosas, evidentemente, no las valoras, la capacidad de realizar casi cualquier tarea, sin miedo a caer, al ridículo, como mucho algunas risas de tus amigos, de los cuales te reirás tú luego, cuando se pongan manos a la obra. Todo disfrute, gozo, regocijo. Ser un niño.

 Al finalizar mi “sesión” de salto, con un increíble record de ¡10 saltos! 😛  después de unos diez minutos intentándolo sin descanso, me sentí genial, yo mismo me tronchaba pensando en el buen rato que había pasado. Al fin y cabo, me sentía como un niño cuando juega, una sensación maravillosa, cautivadora.

 Así que hay que jugar más, sin miedo al ridículo que tenemos, demasiadas veces, los adultos. Pocas cosas pueden ser tan ridículas como ese miedo escénico a no realizar alguna actividad bien a la primera, cuando lo normal y habitual, es forjar el camino al éxito, en cualquier materia, con continuos tropezones, de los cuales aprenderemos para convertirnos en unos maestros .

 Nada mejor que está canción del año 1988, compuesta por el gran Enrique Urquijo, para comprender lo importante que es “Volver a ser un niño”. Escucharla y disfrutarla, vale la pena.

                      

P.D.- No olvidar darle a las caritas sonrientes, y se te ha gustado comparte, que amar es compartir   😉