Con el Rey empieza la música

 La música siempre ha estado muy presente durante toda mi vida, no la concibo sin ella, forma parte de mi, de mis recuerdos, y es capaz de transportarme en el tiempo, devolverme la calma y hacerme sentir feliz. Escucho prácticamente de todo, siempre estoy receptivo a escuchar nuevas cosas, pero si algo me transporta mucho más allá, dónde sea que este ese lugar, es la música del Rey, Elvis Aaron Presley.

 Desde que unas Navidades me regalaron el primer disco, de vinilo, por supuesto, hace cerca de 30 años, nunca ha dejado de acompañarme Elvis, en los buenos y en los malos momentos, unas veces más y otras menos , pero siempre ha estado a mi lado.

                                

 A lo largo de este tiempo he podido aumentar mi colección con más vinilos, CD´s, DVD´s y multitud de archivos MP3, en algunos momentos rozando un tanto de locura buscando rarezas. Siempre que entro en una tienda que venda discos, lo primero es buscar que tienen de Elvis, por si acaso encuentro algo que llevarme a casa.

 Mi gran momento escuchando a Elvis, muy por encima de cualquiera otro en algún bar rodeado de otros locos del Rey, era antes de despegar de Funchal, en la cabina sacaba mi altavoz, mi iPod y disfrutaba de un par de canciones, ante la atónita mirada de los empleados del handling que cargaban el avión. Ahora me lo imagino y debían pensar que estaba como un cabra, pero me ayudaba a concentrarme después de una escala muy larga y la falta de sueño.

 La música de Elvis pasó por varias fases, alguna peculiar, como su fase Gospel, podía cantar de todo y en cualquier registro, gracias a una voz única. En mi adolescencia le adoraba por sus primeros años de puro y genuino rock and roll, con el tiempo he ido apreciando toda su carrera como una evolución a través del tiempo, y que tristemente las drogas nos privaron de disfrutar más de él.

 Todavía verle en alguna actuación me pone los pelos de punta, su energía sobre el escenario es impresionante. Y para muestra esta actuación en La Vegas, dónde sino, en el año 1970, Suspicious Minds, un poco más de 6 minutos de disfrute musical.

 

Volar, el principio

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 Muchas veces me han preguntado cómo empezó todo, como se me ocurrió subirme a un avión y empezar a volar, y la explicación nunca es sencilla, fue un cúmulo de circunstancias que me llevaron a querer subirme a una avioneta primero, y más tarde a gobernar un avión comercial.

 Repasando en mi memoria lo primero que me viene a la cabeza, son los días (o momentos) que pasaba con mi abuela jugando cerca del aeropuerto de Son San Juan, su molino, mucho antes de que lo desmontaran piedra a piedra, y lo trasladaran, a lo que es centro de control de Palma. Tengo destellos de corretear y jugar por aquella zona, mientras los aviones entraban y salían, son sólo eso, pequeños fragmentos que nunca he logrado ejecutar con precisión y posicionar en un lapso de tiempo determinado.

 Más tarde, y esto con un recuerdo más nítido, las mañanas que pasaba en verano en la oficina en la que trabajaba mi padre, dónde yo iba y completaba los libros de deberes de verano, que insistía para que me compraran, era un pelín empollón de pequeñajo, me duro poco, una lástima. Allí el ruido, el ajetreo, el ir y venir de pasajeros, y como no, la terraza desde donde se podían ver los aviones, esas máquinas fascinantes, puro hierro, que eran (y son) capaces de llevarte a través de los cielos. ¿Cómo no iba a querer ser parte de eso?

 Empiezo el instituto, y en 2º de BUP  (lo que hoy sería de 4º ESO), coincido con unos enamorados de los aviones, Cristóbal, Carlos y Matías. Un par de ellos hijos de pilotos, y como unos chalados nos dedicamos a quedar con nuestros vespinos e ir a la valla del aeropuerto a escuchar y descifrar, que aviones despegan o aterrizan, según el nivel de ruido, se llevaban la palma los DC-9 de Aviaco de largo. Allí pasábamos muchas tardes, charlando, zampando todo tipo de patatas fritas, e imaginando que llegaríamos a ser uno de los agraciados que pilotarían  esos aviones nada más acabar de estudiar el BUP y el COU.

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 En COU, en el momento de definir que es lo que quería hacer después, solté la bomba en casa, sorprendió a medias, y digo a medias porque una de las posibilidades que barajaba era estudiar medicina, y lo de piloto lo llevaba relativamente en silencio, eres joven y no muy experto en manejar los tiempos de las decisiones y como comunicarlas, algún grito de desaprobación ya se pudo escuchar en esos días.

 Por fin todo empezaba, tras realizar el servicio militar, me disponía a empezar mi carrera como piloto comercial, en Son Bonet, en casa, primer vuelo en una PA-28, estuve amarillo durante una semana, o eso dijo mi madre, la primera experiencia debió ser un tanto dura para mi cuerpo.

 

R

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 Llevo tiempo esperando a escribiR, a Retomar el blog, algo que empecé y siempre ha estado Rodando mi cabeza, tienes que volveR me decía una y otRa vez, pero nunca encuentRas el momento opoRtuno, óptimo para limpiaR la mente y daRle a las teclas de nuevo.

 PeRo, ayeR al acostaRme, me llegó la idea para este post, con un título coRto, hasta misteRioso, R.

 Reiniciar, Retomar, Reemprender, Recargar, Resurgir, Regenerar, Reanudar, Reset, pon la palabra que más te guste, pero con una R. Como decía mi madre, las R dan un sonido especial a las cosas, y sobretodo a los nombres, ya que en casa, los nombre de los chicos, todos tenían R, “suena más masculino”, largas discusiones tuvimos con nuestro primer perro, ningún nombre le gustaba, ya que no llevaban R, al final se impuso el criterio adolescente, y el perro, un rottweiler, fue agraciado con un nombre de dibujo animado, Son Goku.

 Todo lo anterior obedece a una especie de renacimiento personal (suena más profundo de lo que en realidad es), un cambio de vida que empecé a principios de 2013 y que me ha llevado a cambiar muchas cosas, empezando por el trabajo que desempeñaba como piloto (si de aviones, de pasajeros), mudarme (una vez más, y van….) y decidirme por una vida más tranquila, aunque lo suficientemente agitada debido a mi incesante, e innecesario muchas veces, poder de generar ideas que desarrollar, algunas buenas, otras no tanto, pero  que es uno de los motores que me ayudan a seguir viviendo lo más cerca de la felicidad.

 Empieza un nuevo viaje en mi vida, y este lo quiero compartir con quién quiera escucharme, una de las cosas en las que difícilmente podré cambiar es la necesidad de dar mi opinión sobre las cosas, a veces estaría mejor callado, pero que le vamos a hacer, me gusta expresarme sobre las cosas que pasan, claramente tendría que haber sido periodista o tertuliano.