Cada día una frase – Craig Sager

 Craig Sager, reportero deportivo para TNT, muy conocido y reconocido en la NBA, por sus entrevistas a pie de pista, con esos trajes y esas corbatas tan coloridas. Falleció en diciembre de 2016, dejando un legado de como enfrentarse a una enfermedad terrible, una leucemia aguda.⠀
 Su lección de vida para todos en sus últimos días están perfectamente plasmada en la frase de hoy.⠀Hay que vivir la vida como si fuera el último día, aprovecha todo lo que puedas sin frenos, amando lo que más quieres y deseas.

El tiempo que nos queda

 El tiempo es una de las grandes incógnitas de la vida, es limitado, y no sabemos cuando se va a acabar, su final está ahí, acechando, ese señor con la guadaña, y no suele avisar. A su vez esa incertidumbre hace que este paso tenga esa gracia del saber vivir y disfrutar, si conociéramos la fecha del final nos pasaríamos media vida pensando en ello, y sería horrible.

 Pero ¿cuanto queremos vivir? Mi respuesta a esa pregunta es muy fácil, lo máximo posible, y mi reto es sobrepasar la centena sin grandes problemas. Me gusta vivir, disfrutar, aunque hay momentos malos, hace que se saboreen mejor los buenos.

 Realmente no es que quiera vivir hasta después de los 100, es que estoy convencido de ello y trabajo para convertirlo en una realidad. He llegado a un número de velas sopladas, 45, en las que mucha gente empieza a pensar en lo poco que le queda, y siempre digo “Todavía no he llegado ni a la mitad de mi vida” “Me queda mucho por delante“. Y las pronuncio con sentido, no como palabras huecas que se lleva el viento.

 Me encuentro bien, mucho mejor que en los últimos 15 años, pero mi trabajo (y el de mi santa) me ha costado. No todo es gratis, hay que realizar algunos “sacrificios” para poder perdurar y poder extraer todo ese potencial que tenemos guardado todos.

 Este artículo, que te recomiendo que leas, de la revista Papel, suplemento diario de El Mundo, me puso un poco más en la pista, y sobretodo la frase “Si hoy tienes 40 años, tienes un 50% de posibilidades de llegar a los 95 años”  ¡ Pues vamos a por más de ese 50% !

 Pero por encima de todo, disfruta, ríe, se feliz y deja de perder el tiempo, en cosas, acciones que no te proporcionan nada, que no te llenan. Aléjate de lo tóxico. Hazte un poco más egoísta, ya que al final todo se acaba, y en ese momento ya será tarde para arrepentirse.

 No percibas esto como otra arenga de buenrollismo, yo tomé esa decisión hace ya 5 años, y cambié por completo mi vida para poder disfrutar más del tiempo, y sobretodo, para poder decidir que hacer con él, entre otras cosas, alargarlo.

Cada día una frase – Proverbio árabe

 Hace tiempo que deje de poner excusas a todo lo que no hago. Es tiempo perdido, cuando quieres realmente hacer algo, lo haces y no hay nada más que decir. Así que adelante, aparca las excusas y lánzate a por todo lo que quieres realmente. Sin pretextos absurdos que te lleven por el mal camino, sin justificaciones vagas que te autodestruyen, sin evasivas.

Celebración inesperada

 La vida, caprichosa siempre ella, no deja de sorprender, sobretodo si dejas fluir las cosas y haces lo posible para que prosiga su curso, dejándote llevar en el momento adecuado, y entonces, aparecen situaciones extrañas, no previstas, encantadoras y embriagadoras, todo para transportarte a una celebración totalmente inesperada.

 Una sorpresa siempre es bienvenida, más aun cuando te la dan en persona, una persona a la que hacía ya por lo menos siete años que no veía, la edad de su segundo hijo al cual todavía no conozco.

 Esta semana he tenido el placer de cumplir años, 45 son los que sumo y con las ganas de seguir haciéndolo por muchísimo tiempo. El tiempo pasa, a veces, casi sin darte cuenta, cambias de trabajo, de ciudad, una vez, dos, tres… pero hay amigos que no se olvidan por mucho tiempo que pase, como si fuera ayer cuando te tomabas la última copa con él, y eso es fantástico.

 El día en cuestión transcurría tranquilo, no teníamos grandes planes, más allá de disfrutar tranquilamente del día, con la única salvedad que en casa el que cumple años es el que, más o menos, manda en lo que será la celebración, y yo tenía ganas de estar en casita muy a lo mío.

 Llamadas, mensajes de todo tipo y por cualquier medio, muchas gracias majos, y la llamada de JL que estaba en el coche, como la inmensa mayoría de sus llamadas, pero esta vez con un destino a escasos kilómetros. Hablamos una vez al año, quizá dos, y una es en mi cumpleaños, la otra, si sucede, en el suyo, pero no soy mucho de llamar, la verdad sea dicha. Todo esto desde el 2010, más o menos, que fue el año que empecé con el carrusel imparable que me llevó a cambiar de vida.

 El hombre tenía que hacer una visita de trabajo, y quedamos en volver a hablar una vez que finalizaba su  reunión laboral. Seguí con mi rutina, paseando a los perros, ducha, visita a la cocina para preparar el ágape cumpleañero   😉 Y en mitad de la preparación la llamada, por supuesto invitado a comer en ese mismo instante.

 El reencuentro nos llevó varias horas, un par de copas de vino, otras tantas de champagne, y caja de bombones, y una gran puesta al día de ambos, ya que nos gusta hablar bastante  😀

 Este año no ha habido ni tarta, ni velas, que me chifla soplar, pero si una visita muy grata. Siempre está bien saber que, con la gente que has compartido muchos y grandes momentos en tu vida, siguen ahí, a pesar de no estar en contacto diario o de hablar una vez al año.

 La amistad es así, en cierto modo, casi ciega como el amor, e impermeable al tiempo.

Cuando la nieve crece

 Hoy vuelve a nevar, nada extraño, si vives en un población a 1.100 metros de altura a las faldas del Pirineo, pero para una persona nacida y criada en la isla de la calma, esto adquiere siempre un punto mágico, la nieve tiene algo difícilmente explicable cuando no siempre has vivido con ella.

 La nieve me fascina, disfruto cuando nieva, el silencio que se genera, la calma que me trasmite, me serena y me traslada a un mundo mejor. Un mundo dónde eres capaz de escucharte, de disfrutar de un paseo  en gran compañía mientras juguetean los perros, y ves caer los copos, esperando que no se detengan.

 Pero como decía, a la vez, la nieve es un elemento extraño, no pude ver nevar mucho de pequeño, en Mallorca suele nevar en la Serra de Tramuntana, pero en la ciudad de Palma, sólo recuerdo haber visto nevar, y cuajar esa nieve, dos veces en los 35 años que viví allí. La primera de esas dos veces, estaba en el colegio,  tendría alrededor de 11 años, y fue todo un acontecimiento, que no duró más de 30 minutos  😛 . En la siguiente, ya casi peinaba canas, y se pudo disfrutar un poco más, al ser de noche hasta pude darme un buen paseo entre almendros con el perro.

 Pero a los 11 años no fue la primera vez que vi nevar, fueron un par de años antes, embarcados en un viaje familiar a la NIEVE, es decir a esquiar. Para mi ese viaje es como una odisea, o así lo recuerda mi mente, ya que fuimos en barco hasta Barcelona y de allí a Baqueira Beret, y el tiempo, que ahora es capaz de pasar fugazmente, cuando eres un pipiolo transcurre siempre en cámara lenta, y los momentos que recuerdas te parecen eternos.

 La nieve, ese manto blanco que es capaz de cubrirlo todo…….Pero, ¿y si la nieve crece como la hierba? Al fin y al cabo, está ahí, en el suelo, como las plantas. Pues esa era mi idea de la nieve, que simplemente crecía, como nunca había visto nevar, mi cerebro de niño lo había colocado al nivel de las plantas, pero en invierno. 😀

 La cosa sucedió así, o por lo menos, así me lo contaba mi madre, descojonándose de mi, por supuesto. Uno de los días se puso a nevar bien,  copos grandes y más de un palmo de espesor acumulado durante la noche, me desperté, corrí la cortina, vi aquella maravillosa imagen, y solté con la alegría que sólo tienen  los niños:

” ¡ MAMÁ LA NIEVE CAE ! ¡ LA NIEVE NO CRECE ! “

Todavía puedo escuchar las risas.

P.D.- No puedo despedir este post sin contar algo que no esperaba, mientras había preparado mentalmente lo que ha sido este post, ya que llevaba un tiempo dándole vueltas, de hecho el título se me ocurrió paseando una noche de nieve a los perretes, me hacía gracia la anécdota.

 Pero una vez me he puesto a preparar las imágenes y me he sentado al teclado, me ha embargado un mezcla de tristeza y alegría. Mi madre falleció ya haces unos cuantos años, y fue una de las grandes causantes que a mi me entusiasme la nieve. Así que, se lo dedico a ella. Un beso allí dónde estés.

El último vuelo

 1 de Enero de 2013, primer día del año, y último de una gran etapa en mi vida, a la que había dedicado tanto tiempo y esfuerzo. Mi tripulación sabía que era un día especial para mi, aunque la inmensa mayoría de mis compañeros no creían que mi anuncio de abandonar la aviación comercial fuera a ser tan cierto. La salida estaba anunciada con tiempo, es común que en aviación pre-avises a la empresa con 3 meses de antelación antes finalizar tu contrato, y casualidades de la vida, y debido a mi reducción de jornada, mi vuelo de despedida era el día que comenzaba un nuevo año. Este es, el pequeño resumen de, El último vuelo de Mr. Kitos.

 Ese último día me acompañaría en la cabina Mark, 2 Marcos volando juntos  :-P, un gran tipo, irlandés, de gran conversación a la par que discreto en sus comentarios. Me hacía ilusión despedirme con él, me caía muy bien y habíamos hecho buenas migas el tiempo que compartimos la base de Málaga juntos. El destino, Skavsta, lo que para Ryanair era Estocolmo, una broma de  mal gusto si pensabas eso, ya que estaba a casi una hora de allí en autobús, uno de esos aeropuertos dónde hacían y deshacían a su antojo, y la verdad, en los cuales era muy cómodo volar.

 Una vez llegados al avión, revisé todos los papeles, y mientras Mark se preparaba para hacer el primer sector, yo vigilaba el repostaje y “le daba la vuelta al avión”. Todo estaba en su sitio, buen tiempo y más de 4 horas por delante.

 Una vez en tierras escandinavas, Mark fue el encargado de pasar frío, recuerdo 1 de enero y norte de Europa, mientras en la cabina de 737-800 preparaba el vuelo, básicamente firmar un montón de papeles conforme todo está correcto, revisar los últimos informes meteorológicos de aeropuerto de salida, la ruta y el de llegada, y de propina cargar el plan de vuelo en el ordenador y preparar el “briefing” de salida a comentar con el segundo, para los de habla inglesa el First Officer.

 La vuelta a Málaga fueron 4 Horas y 12 minutos, los últimos como Comandante de aerolínea, a los mandos de un Boeing 737-800, después de haber podido volar y disfrutar del Embraer 145, Boeing 717-200, Boeing 737-300 y -400, y en los comienzos de lo que la gente llama avionetas, PA-28, PA-38 e Islander BN 2B.

 La última aproximación fue a la pista 31, una bonita aproximación sobre el mar, y como fin de fiesta, y debido al poco tráfico, nos pudimos dar el lujo de hacerla visual, con un tráfico corto. No es tan fácil realizar ese tipo de aproximación en esa pista, la altura de las montañas circundantes hace que tengas que sobrevolar la linea de costa bastante alto y eso significa que se alarga la aproximación, cosa que, arreglamos convenientemente, realizando una de esas maniobras que tanto gustan a los pilotos, pero que me imagino no tanto a los pasajeros aprensivos, ya que genera mucho ruido, principalmente por bajar el tren de aterrizaje con velocidades más altas de lo habitual, y por el brusco descenso para evitar esas millas de más.

 Fue un gran día, tranquilo y coronado con una bonita aproximación, al llegar al suelo sentía una mezcla de liberación y tristeza que me estuvo  acompañando un tiempo, no es fácil dejar de hacer algo a lo que te has dedicado en cuerpo y alma durante más de 15 años. No fue una decisión fácil, el proceso fue complicado y lleno de dudas, pero después de pasados 5 años, estoy seguro que fue una decisión acertada por múltiples motivos. Nunca dejaré de ser un aviador, conservo mi licencia y hago mis pinitos.

 La vida cambia y evolucionamos, siempre tuve claro que no quería envejecer sentado a los mandos de un avión, adelanté mi plan entre 5 y 10 años, nunca lo hubiera podido hacer sin el apoyo incondicional de mi media naranja, que no dudó ni un segundo que ese era el camino, y que visión tenía  🙄

Fin de año atípico

 Estaba todo programado, aunque tarde, habíamos hecho la reserva del vuelo y del hotel para pasar el fin de año en Londres WOW!! era un planazo, ya teníamos previsto dónde ver los fuegos, cerca del hotel, alrededor de Regent’s Park, y si había sitio en Primrose Hill, ya que al decidir tan tarde el viaje no había posibilidad de verlos frente al London Eye.

 Todo programado ¿? Casi todo ¿? Pues no, no contábamos con un amigo inesperado en el viaje, una gripe muy cabrona que nos dejó en fuera de juego completamente la noche del 31 de diciembre.

 Recapitulemos un poco, para que se entienda todo un tanto mejor. Teníamos el vuelo el 28 de diciembre, desde Barcelona, mi santa ya se puso con fiebre el 27, pero sacó fuerzas para aguantar las horas de coche hasta el aeropuerto y después coger el vuelo. Yo no tenía síntomas de nada, también algo habitual en mi, mi relación con el virus de la gripe a lo largo de mi vida ha sido buena, nos respetamos bastante, yo le dejo hacer y el no me castiga con muchos días en cama o fastidiado.

 Los días 29 y 30 los fuimos capeando, saliendo pasear por las mañanas y descansando en el hotel por las tardes, el virus seguía su curso en el cuerpo de Miss Leyman, mañanas más o menos benignas y tardes de fiebre continua, nada nuevo, aunque nos mosqueaba la persistencia del virus en aguantar tantos días dando el coñazo.

 El 31 se despertó la bestia, a media mañana empecé a encontrarme mal y a eso de las 3 de la tarde la fiebre luchaba dentro de mi contra el maldito virus, dejándome en fuera de juego totalmente, por un momento hasta pensé en descansar un rato y luego salir a ver los fuegos y el ambiente, que iluso, me costaba hasta llegar al baño.

Atardecer desde la ventana de la habitación de hotel

 

Sobre las 6 bajé a tomarme algo de comer, y rápidamente subí a la habitación de nuevo, la fiebre seguía subiendo. Me quedé dormido y desperté a las 23:30, justo para ver el final del último programa de la BBC, antes de los fuegos, que por supuesto vi en la tele de la habitación.

 No recuerdo haber pasado un fin de año así, puede que de pequeño alguna vez me pusiera malo, la verdad es que no lo recuerdo. Si no he podido celebrar algún fin de año en condiciones siempre había sido por trabajo, por madrugar el día 1 de Enero o llegar a casa tarde, o justo, la víspera.

 Una nueva experiencia, saber aprovechar hasta estos momentos un poco menos buenos para seguir adelante e intentar disfrutarlos de la mejor manera. No siempre todo lo que se planifica sale bien, por muy bien planificado que esté, la vida maneja sus propias variables y poco podemos hacer, dejarnos llevar y aprender, siempre aprender algo.     

 

 Aún así el viaje ha valido mucho la pena, nos ha ayudado a ver hasta dónde podemos llegar, cuan lejos está nuestro límite, que pocas veces conocemos a no ser que forcemos la máquina, y como en este caso, las circunstancias te obliguen a ello. FELIZ AÑO a todos aunque sea final de enero.  😛